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26 abr. 2021

El darshan final de Srila Gour Govinda Swami Maharaja (un relato de Vaijayanti-mala dasi)

El darshan final de Sri Srimad 

Gour Govinda Swami Maharaja

Un relato de Vijayanti-mala dasi

9 de febrero de 1996, Śrīdhāma Māyāpura



Ofrezco ilimitados praṇāmas de corazón a los pies de loto de mi amado Gurudeva, oṁ viṣṇupāda Śrī Śrīmad Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja. Por su misericordia sin causa, aprecio cada vez más las asombrosas glorias de oṁ viṣṇupāda Śrī Śrīmad Gour Govinda Mahārāja, a quien también ofrezco mis innumerables y sentidos praṇāmas.

Ofrezco praṇāma eternamente a mis siempre bienquerientes, oṁ viṣṇupāda Śrī Śrīmad Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda, a oṁ viṣṇupāda Śrī Śrīmad Bhakti Prajñāna Keśava Gosvāmī Mahārāja, y a todos los vaiṣṇavas puros en la línea de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura Prabhupāda.

También ofrezco mi humilde praṇāma a los respetados sannyāsī-gaṇa y a todos los vaiṣṇavas y vaiṣṇavīs.

Llevo un tiempo sintiendo que debería compartir mi darśana final con Śrīla Gour Govinda Mahārāja, y hoy, justo días antes de su 25º tirobhāva-tithi, me siento inspirada para hacerlo finalmente. Se trata de un relato personal, más bien las notas de mi diario. Escribí esta experiencia el 14 de febrero de 1996, apenas unos días después de que él dejara este mundo, pero nunca las compartí porque lo las había completado las notas de manera satisfactoria; así es que este relato se basa en esas notas.

Antes de empezar, quiero pedir perdón si describo incorrectamente alguno de los acontecimientos de ese darśana final. Había mas personas en la sala y simplemente comparto mi propio recuerdo. Al releer mis recuerdos del 14 de febrero, me doy cuenta de algunas ligeras inexactitudes en mis recientes narraciones del pasatiempo de la desaparición de Śrīla Gour Govinda Mahārāja.

Conocí a mi amado Gurudeva en 1991 y en 1996, recibí permiso de él para asistir a las reuniones anuales del GBC para asuntos relacionados con el gurukula. Viajé allí con Candrikā dāsī, un discípulo de Śrīla Prabhupāda, un discípulo śikṣā de mi Gurudeva, y mi querida amiga. Cuando llegamos a Māyāpura, nos alojamos en el residencia más grande.

El 9 de febrero de 1996 era el día de la aparición de Śrī Śrīmad Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura Prabhupāda, y esa mañana, Candrikā y yo fuimos a su samādhi. Su misericordia era palpable, y fue una experiencia poderosa sentarse ante él y rezar. Circunvalar Govardhana también fue profundamente conmovedor y esa experiencia se quedó conmigo durante bastante tiempo, aunque no recuerdo haber hecho ninguna oración específica. Luego tomamos ācamana de Rādhā-kuṇḍa y Śyāma-kuṇḍa y fuimos al Yoga-pīṭha. Era un potente parikramā.

Las reuniones eran en el cuarto piso del edificio conocido como Conch o de la Caracola, y la habitación de Śrīla Gour Govinda Mahārāja también estaba en el cuarto piso. Lo dispusieron así especialmente, ya que él no podía subir y bajar las escaleras con facilidad.


Candrikā no había conocido antes a Śrīla Gour Govinda Mahārāja y realmente quería hacerlo. Tuvimos la gran suerte de que estuviera en las mismas reuniones que nosotras. Aquel 9 de febrero, la reunión comenzó a las 10:00. Un discípulo de Śrīla Gour Govinda Mahārāja le ayudó a entrar en la sala y al entrar, nos sonrió amablemente.

No pude evitar notar durante la reunión que, aunque algunos de los devotos presentes no parecían ser conscientes de la estatura espiritual de Śrīla Gour Govinda Mahārāja, siempre que se dirigían a él para pedirle su opinión, doblaban respetuosamente las palmas de las manos antes de dirigirse a él. No lo hacían con nadie más.

Él había sido una persona controvertida, famosa por opinar sin miedo, con pruebas irrefutables de los libros de Śrīla Prabhupāda y otros śāstras, que no es posible que la jīva caiga de Vaikuṇṭha. Enfatizó una y otra vez la importancia del sādhu-saṅga puro y de aceptar a un guru puro que esté plenamente versado en los śāstras, realizado en la Verdad Absoluta y totalmente desprovisto de apego material (Śrīmad-Bhāgavatam 11.3.21). Como cualquier representante fidedigno de la Verdad, nunca dudó en decirla, sin importarle si eso le hacía perder seguidores, posición o riqueza. De este modo, debido a su apego determinado a Kṛṣṇa y su total desapego por todo lo material, fue un verdadero refugio para todos.

La tarde del 9 de febrero, Candrikā me despertó de un descanso. "Vaijayantī, mañana vamos a volver a Vṛndāvana. ¿Podrías comprar panecillos para el viaje?". Fui al restaurante, que entonces estaba justo en la entrada principal, y compré el prasāda. Pero justo cuando me iba, llegaron Candrikā y Bhakta-rūpa prabhu para decirme que de nuevo los planes habían cambiado y que ahora partiríamos pasado mañana. Candrikā me dijo con entusiasmo que Bhakta-rūpa prabhu iba a intentar arreglar que nos reuniéramos con Śrīla Gour Govinda Mahārāja esa noche.

"Candrikā, ¿tienes alguna pregunta para Mahārāja?". Le pregunté. "No podemos visitar a un sādhu así sin hacerle una pregunta". Ella dijo que escribiría alguna.

Volví a nuestra habitación con los panecillos. No recuerdo dónde fue Candrikā, pero más tarde apareció para decirme que Śrīla Mahārāja había accedido a vernos en ese momento. Me reuní con ella en la planta baja del edificio de la Caracola. Candrikā tiene una letra grande y había escrito páginas de preguntas. Las leímos juntas y pensamos cuál era la que más le gustaría. Luego numeramos las que debíamos preguntar primero, segunda y tercera; creo que seleccionamos cuatro preguntas.

Subimos las escaleras, ya era el atardecer y unos diez o quince devotos estaban de pie a lo largo de la barandilla del balcón fuera de la habitación. Mi primer pensamiento fue: "¡Oh! Será un darśana grupal", pero esos devotos no entraron. Solo estábamos Candrikā, Bhakta-rūpa prabhu y yo. Un sirviente y otros cuatro discípulos se sentaron detrás de una de las dos camas de la habitación y permanecieron en silencio. Śrīla Gour Govinda Mahārāja estaba sentado con las piernas cruzadas en la otra cama.

El ambiente en la habitación era pacífico y suave, un marcado contraste con el estado de ánimo que había en las instalaciones en ese momento, ya que devotos de todo el mundo se reunían para discutir los asuntos de la Institución, y en todas las habitaciones se veían pantallas de ordenador encendidas.

Sin embargo, en esta sala se respiraba una energía diferente. Brillaba azafrán, era muy suave y gentil, y los ordenadores brillaban por su ausencia.

Ofrecimos nuestras reverencias a Śrīla Gour Govinda Mahārāja y nos sentamos frente a él.

Bhakta-rūpa prabhu: "Mahārāja, esta es Candrikā dāsī, nuestra hermana espiritual. Ella siempre ha querido conocerle, y ella es Vaijayantī-mālā dāsī de Australia. La esposa de Nārada-muni prabhu. Son profesores en el gurukula de Vṛndāvana".

Yo había conocido a Śrīla Mahārāja en su primera visita a Australia en 1990. Entonces no estaba capacitada para conocer sus glorias, pero eso no le impidió de otorgarnos una gran misericordia a mi marido y a mí, a mi marido directamente y a mí, indirectamente. Pero esa es otra historia.

Candrikā dijo que estaba feliz de poder conocerlo y que llevaba muchos años esperando hacerlo. Le pregunté: "Mahārāja, he estado en Vṛndāvana durante cinco años, pero en ese tiempo usted no ha ido allí. ¿Va a ir?"

Śrīla Gour Govinda Mahārāja explicó que se había operado el pie y que, debido a ello, tenía que usar una taza de baño, por lo que los baños de la casa de huéspedes en Vṛnḍavana no eran adecuados. Luego se levantó el pie y nos mostró la cicatriz de la operación en la planta. Sólo puedo pensar que con ello nos concedió más misericordia de la que jamás podremos comprender.

"¿Sus discípulos no le están construyendo una casa?" pregunté. "¿Mañjubhāṣiṇī y su marido?". Asintiendo suavemente, dijo: "Kṛṣṇānanda".

Candrikā le hizo entonces su primera pregunta: "¿Cómo podemos relacionar la intensidad de la separación que Kṛṣṇa sentía en Dvārakā con la intensidad de la separación que Mahāprabhu sentía en el Gambhīra?".

Śrīla Gour Govinda Mahārāja procedió a contarnos los sentimientos de separación de Kṛṣṇa de Vraja mientras estaba en Dvārakā, y se sumergió en el  pasatiempo narrando cuando Kṛṣṇa estaba recostado en su cama, y decía llorando: "¡Rādhe, Rādhe, Rādhe, Rādhe! Gopī, gopī, gopī, gopī!" Śrīla Gour Govinda Mahārāja pronunció en voz alta estos nombres, lo que me sorprendió mucho.

Mi Gurudeva, Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja, estaba muy concentrado en presentar el objetivo de la Gauḍīya sampradāya, que es convertirse en una sirvienta a los pies de loto de Śrīmatī Rādhārāṇī. Algunos pensaron que esto era inapropiado, y hubo un coro de objeciones por parte de aquellos que no eran conscientes de que todo lo que decía estaba basado en las śāstras y mucho sobre esto se podía encontrar en los libros de Śrīla Prabhupāda. Nunca presentó los pasatiempos de Śrī Rādhā-Kṛṣṇa de forma barata; simplemente señalaba el camino. Sin embargo, debido a algunos conceptos erróneos, la propia palabra "gopī" se había convertido en algo bastante controvertido. La mayoría ciertamente no la pronunciaría en voz alta en medio de las reuniones del GBC. Pero Śrīla Gour Govinda Mahārāja la gritaba en voz alta, lo que transmitía su absorción. No era un acto de desafío, sino una muestra de lo que le gustaba a su corazón. Yo había aprendido de Śrīla Gurudeva que un vaiṣṇava es el mismo por dentro y por fuera, que él es simple y el concepto de duplicidad es totalmente ajeno a él. Así que la interpretación de Śrīla Gour Govinda Maharaja de este pasatiempo fue así. Era obvio que estos tópicos eran simplemente su vida.

Sin embargo, en su mayor parte, hablaba muy suavemente y, al mismo tiempo, estaba muy animado. Habló de Rohinī narrando los pasatiempos de Vraja a los habitantes de Dvārakā y de cómo Subhadra custodiaba la puerta. Mostró actuando varias veces las manifestaciones extáticas de Kṛṣṇa, Baladeva y Subhadrā: sus brazos se contraían, sus ojos se agrandaban y ensanchaban. Era evidente que estaba profundamente absorto. Bhakta-rūpa prabhu se sentó ante él, con los ojos muy abiertos y una gran sonrisa en su rostro. Una y otra vez, Śrīla Gour Govinda Mahārāja lo miraba con mucho afecto.

Śrīla Gour Govinda Mahārāja pidió entonces a su sirviente que le trajera algo, y un gran paquete de granthas envuelto en un paño de azafrán fue colocado ante él en la cama. De nuevo, estaba tocado por una ola de suavidad. El Śāstra era tan querido para su corazón que ciertos libros iban donde él iba. Me pareció tan sencillo y puro.

Procedió a leer un pasaje que había copiado en un cuaderno. Era de Kṛṣṇa abandonando Dvārakā, saliendo tambaleándose de Su palacio para subir a Su carro, balanceándose de un lado a otro, con los ojos en blanco. Candrikā me susurró: "Lo has visto". Siete meses antes yo había asistido a mi primer Purī Ratha-yātrā y me había encantado la escena que se describía.

De vez en cuando, Śrīla Mahārāja se quedaba callado y cerraba el libro como para concluir, pero entonces Candrikā, decía ansiosa: "¿Qué pasó después?" y su propio y evidente amor por el pasatiempo le inspiraban a continuar. Esto ocurrió varias veces. Entonces volvía a abrir el libro y hablaba más del motivo confidencial del Ratha-yātrā.

Más tarde, uno de los cuatro devotos sentados detrás de la otra cama me dijo que había oído a Śrīla Mahārāja contar ese pasatiempo varias veces, pero que nunca le había oído contarlo como lo hizo aquella noche. Śrīla Mahārāja entrelazaba līla y tattva mientras hablaba suave y animadamente, mirándonos regularmente, y haciendo la pregunta que él, al ser un maestro perfecto, era conocido por hacerla: "¿Lo entienden?"

Era apasionante, sin embargo me dolía mucho la parte baja de la espalda al punto de distraerme un poco, sabía que si apoyaba el codo en el extremo de la otra cama, la paralela a la suya, se aliviaría la presión. Pensé: "Si se tratara de mi Gurudeva, no le importaría que lo haga, pues sabría que no pretendo faltarle al respeto", pero no conocía tan bien a Śrīla Gour Govinda Mahārāja y sabía que apreciaba la obediencia de la etiqueta adecuada. No quería transgredir eso ante él.

Pero el ambiente en la habitación era tan extremadamente suave y dulce y todo se sentía tan natural que decidí arriesgarme, manteniendo mis ojos agudamente en él mientras mi codo encontraba lentamente un lugar de descanso en el mismo extremo de la otra cama. Pensé que si veía que se estremecía, aunque fuera un poco, o fruncía el ceño, levantaba una ceja o parecía disgustado, retiraría inmediatamente el codo. Pero él parecía no darse cuenta en absoluto. Ni siquiera un poco.

No estoy satisfecho, por cierto, de cómo cuento este pasatiempo, que muestra la concepción Gauḍīya -la más esotérica- del Ratha-yātrā, pero no quiero pretender que recuerdo más de lo que sé. Tampoco quiero copiar y pegar retazos de las versiones publicadas y difundidas ampliamente por sus discípulos que le oyeron narrarlo varias veces. La primera vez que escuché este līlā fue aquella tarde del 9 de febrero, y compartiré lo que honestamente recuerdo y escribí en mis notas.

Finalmente, Śrīla Mahārāja narró cómo las tres carrozas llegaron a Vṛndāvana y nuevamente cerró su libro. Candrikā, que había estado pendiente de cada palabra, le preguntó: "Pero Mahārāja, ¿entró Kṛṣṇa en Vṛndāvana? ¿Qué pasó después?"

Śrīla Mahārāja sonrió feliz con esta pregunta, y procedió a describir la entrada de Kṛṣṇa en Nidhuvana y cómo Śrīmatī Rādhārāṇī yacía allí en intensa separación. La única forma en que sus amigas gopīs podían saber que ella estaba viva, era sosteniendo un pedazo de algodón bajo su nariz. Lalitā se acercó a Ella y le susurró al oído: "Kṛṣṇa ha venido", y Viśākhā fue a traer a Kṛṣṇa, que se había quedado aturdido mientras estaba fuera del kuñja."

"Y entonces", dijo Śrīla Mahārāja, "hubo una unión entre sus miradas".

Me había dado cuenta de que Śrīla Mahārāja emitía un sonido sibilante al respirar. Era como cuando alguien tiene asma. Su sirviente había encendido el ventilador, y me sentí un poco molesta con él, pensando que el ventilador era la causa del malestar de Mahārāja. No tenía ni idea de que era la absorción de Mahārāja en el pasatiempo lo que se manifestaba de ese modo. Candrikā no se dio cuenta de esto, pero sí notó lágrimas en los ojos de Mahārāja, cosa que yo no noté.

Entonces pregunté: "Pero Mahārāja, ¿por qué Purī? Este es un pasatiempo de Vṛndāvana-Dvārakā. ¿Por qué Purī?"

Comenzó a responder pero sólo habría hablado durante unos treinta o cuarenta segundos. Mi eterno pesar es que no puedo recordar lo que dijo. Entonces, dobló las palmas de las manos, nos miró suavemente y dijo: "Lo siento mucho, no puedo hablar".

Un silencio imponente invadió la habitación, esa hermosa habitación con flores y un altar entre las dos camas, y supe que esta vez sí debíamos irnos. Le dimos las gracias, ofrecimos nuestra respetuosa praṇāma y nos fuimos. Bhakta-rūpa prabhu salió con nosotros y bajamos las escaleras. Candrikā comentó que parecía que Śrīla Mahārāja estaba experimentando profundos sentimientos de separación.

Al salir de la recepción del Edificio de la Caracola, dos devotos bajaron apresuradamente las escaleras y pasaron corriendo entre nosotras. "¡Mahārāja necesita un médico!", dijo uno de ellos mientras salían corriendo. Me quedé perplejo y me pregunté qué podía haber hecho que Mahārāja enfermara tan rápidamente. Nunca imaginé que dejaría este mundo. Todo iba demasiado rápido y parecía surreal. "Pero sólo estábamos hablando con él", pensé. "Son discípulos, así que su extrema preocupación es natural. Estoy segura de que estará bien". Me senté en los asientos de piedra del cuadrilátero que hay fuera del templo y hablé con Dharā, una devota australiana que en ese momento estaba en Māyāpura.

Al cabo de unos diez minutos, dos devotas que no conocía se acercaron a nosotros y nos informaron de que Śrīla Gour Govinda Mahārāja acababa de partir de este mundo. Corrí hacia Candrikā, que estaba hablando con otras personas, y se lo conté. Sin esperar un segundo, subimos volando las escaleras. Cuanto más nos acercábamos al cuarto piso, más fuerte oíamos las voces unificadas cantando el mahā-mantra en la melodía de Śrīla Prabhupāda de la plaza Tompkins. Muchos devotos se habían reunido fuera de la sala. La entrada a la habitación solo se concedía a los sannyāsīs, GBCs y otros devotos mayores, aunque algunos discípulos varones también estaban allí al lado de Śrīla Mahārāja. Estábamos totalmente incrédulas. Como he dicho, parecía surrealista. No uso esa palabra a la ligera, pero ninguna otra describe lo que sentí.

Vi a Bhakta-rūpa prabhu dentro de la habitación, sentado con las piernas cruzadas en el suelo junto a la otra cama, con la cara hacia abajo y las palmas de las manos cruzadas en señal de oración. Candrikā y yo pedimos a Aniruddha prabhu de Melbourne que pida a Bhakta-rūpa prabhu que salga. "No sé qué está pasando", dijo. "Sólo reza". Y volvió a su posición en el suelo.

La sirvienta nos vio fuera de la habitación y expresó un intenso enfado con Candrikā, a quién pedí que volviera inmediatamente a nuestra habitación, cosa que hizo. Preocupada por su seguridad, pronto regresé también, y la encontréa llorando. Estábamos en estado de shock y tratamos de recordar todo lo que escuchamos durante el darśana. Candrikā escribió muchas notas, que ahora no podemos encontrar.

Después de unas horas de escuchar los continuos cánticos que provenían de la parte superior del Edificio de la Caracola, decidimos ir allí de nuevo, pensando que si no lo hacíamos, nunca creeríamos realmente lo que había sucedido.

Esta vez pudimos entrar. Śrīla Gour Govinda Mahārāja había sido colocado en posición sentada. Estaba adornado con muchísimas guirnaldas. Los discípulos le masajeaban sus piernas y las discípulas hacían reverencias situando sus cabezas bajo Sus pies. Tenía un aspecto increíblemente bello y una auspiciosidad indescriptible invadía la sala, lo que tuvo un efecto tangible en mi corazón. Al cabo de veinte minutos, alguien pidió a los discípulos varones que permanecieran en la sala y a las damas que salieran. Bajamos las escaleras y esperamos en la recepción.

Nunca olvidaré la visión de Śrīla Mahārāja en un vyāsāsana apareciendo en lo alto del último tramo de las escaleras. Su piel brillaba de color rosado y parecía de porcelana. Su belleza era impresionante. Aunque ya era tarde, cientos de devotos estaban presentes, esperando para ofrecerle reverencias. Fue llevado al samādhi de Śrīla Prabhupāda y colocado ante su amado Gurudeva. Un devoto cantó "Ohe Vaiṣṇava Ṭhākura" y "Jaya Gour Govinda Svāmī patita pāvana". Después de hacer parikramā de Śrīla Prabhupāda tres veces, la procesión se dirigió a Śrīla Prabhupāda's bhajana kuṭīra para darśana de Śrī Śrī Gour Nitāi, luego al mandira principal y Śrīla Prabhupāda y Śrī Nṛsiṁhadeva, y finalmente, Śrīla Gour Govinda Mahārāja fue colocado en la plataforma ante Śrī Rādhā-Mādhava.

La caracola sopló, la campana sonó, y a las 11 de la noche, más o menos, cientos de devotos cantaban las oraciones del Govindam. Alguien dirigió a Śrī Gurvāṣṭakam mientras los vaiṣṇavas mayores ofrecían flores a Śrīla Mahārāja y le rociaban suavemente con agua perfumada y le colocaban la enorme guirnalda de Śrī Mādhava. Śrīpāda Jayapatākā Mahārāja le ofreció ārati y los devotos cantaron su praṇāma-mantra.

Pero entonces, justo cuando estábamos tan absortos, Māyāpura-candra prabhu llamó nuestra atención irrumpiendo en la sala del templo y corriendo hacia el escenario, tratando de llamar la atención de los devotos mayores.

Jayapatākā Mahārāja se dio la vuelta y salió con él del escenario. Se oyeron sirenas. "¡Cierren las puertas!", gritó alguien. "¡Es una redada!" Śrīpada Lokanātha Mahārāja dijo a las devotas que se quedaran detrás de Śrīla Gour Govinda Mahārāja, que fue retirado de la sala del templo. Candrikā y yo nos tomamos de los brazos e hicimos lo que nos dijeron. De un modo u otro, ante esa multitud de personas, llegamos a dar directamente detrás de la vyāsāsana de Śrīla Gour Govinda Mahārāja. Esta es una imagen clara en mi mente.

Śrīla Mahārāja fue retirado de la sala del templo, pero por alguna razón inexplicable, Candrikā y yo no fuimos al coche sino que nos quedamos dentro. Śrīmān Bhurijana prabhu también estaba en el templo. Pudimos oír disparos de armas de fuego. Las puertas del templo estaban cerradas y nosotros tres y uno o dos pujārīs éramos los únicos que estábamos dentro. No teníamos ni idea de que el asalto a la tierra no era serio y, de hecho, pensamos que podían ser nuestros últimos minutos. Más tarde, nos enteramos de que los disparos que oímos eran de los devotos que ahuyentaban a los asaltantes, que sólo tenían palos. Cuando por fin abrimos las puertas del templo y salimos, vimos a muchos devotos. Todo parecía normal, un completo contraste con lo que habíamos pensado que ocurría desde el interior de la sala del templo.

Cuando regresamos a Vṛndāvana, fui a tomar darśana de mi Śrīla Gurudeva en Mathurā. Entré en la habitación y vi que alguien hablaba con él sobre Śrīla Gour Govinda Mahārāja. "Vaijayantī estuvo allí", le dijo. Se volvió hacia mí con tanta sobriedad y me dijo: "¿Qué pasó?". Mientras yo narraba los acontecimientos, él escuchaba con mucha atención. Me da vergüenza decir que me prestó toda su atención, porque debería ser al revés, pero confío en que los respetados devotos sabrán lo que quiero decir. Cuando terminé de describir los acontecimientos de aquel día, dijo: "Era un vaiṣṇava altamente cualificado y puro. También sentía afecto por mí". Le comenté que creía que algunos de los discípulos de Śrīla Gour Govinda Mahārāja se acercarían a él ahora, y asintió lentamente, sin decir nada más.

Se necesita tiempo para asimilar tales acontecimientos y, sinceramente, no sé si lo he hecho alguna vez. El día había comenzado poderosamente, con un extraordinario darśana de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura. El efecto de ese darśana permaneció conmigo durante todo el día, afortunadamente. No entendemos la misericordia que recibimos de Śrīla Gour Govinda Mahārāja, pero ciertamente sabemos que fue dulce, abundante y sin causa. Y aunque estoy siempre agradecida, sé que nunca podré estar lo suficientemente agradecida.

¡Todas las glorias a oṁ viṣṇupāda Śrīla Gour Govinda Gosvāmī Mahārāja! No sólo comprendió e impartió el más profundo significado de las enseñanzas de Śrīla Prabhupāda, sino que las encarnó y guió expertamente a otros hacia ellas. He aprendido de Śrīla Gurudeva y de nuestros ācāryas que un guru fidedigno no tiene guru-abhimāna (concepción de sí mismo como guru). Más bien, está fijado exclusivamente en el abhimāna de ser un discípulo. Esto es más que extremadamente raro en este mundo, y este fue Śrīla Gour Govinda Mahārāja. Nuestra mayor fortuna es asociarnos con tales personas, escucharlas y posiblemente servirlas de cualquier manera, con la esperanza de recibir su mirada misericordiosa que hace florecer el bhakti en el corazón.

Gracias.

Aspirando a servir a Śrī Guru y a los vaiṣṇavas.

Vaijayantī-mālā dāsī

2 de marzo de 2021



fuente: https://www.facebook.com/ramananda.das/posts/10159264992614042
Traducción al español: Hari-ras das

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