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25 mar. 2018

Sri Guru Darshan, 5ta Entrega: Capítulo 4to Santi-yajña






4
Śānti-yajña


Śrīla Gurudeva fue criado en una familia muy numerosa, rodeado de  muchos parientes.  Entre ellos estaban las familias de sus tíos paternos; Nandalāla y Kamalākānta; la familia del primo de ellos, Śyāmalāla Tiwārī; sus abuelos, Dhyānacandra Tiwārī y Dulāri-devī; su tío abuelo Gorakanātha y muchos primos.  Completando la familia estaban los padres de Gurudeva y sus seis hermanos (dos varones y cuatro mujeres). Los nombres de los hermanos de Gurudeva eran Viśvanātha y Siddhanātha;  de sus hermanas eran Motirānī, Sarasvatī, Phulakeśarī y Anapi.  Todos ellos residían juntos en un complejo grande que estaba compuesto de cuartos simples, construidos con paredes de arcilla y techos de paja.  Todos ellos vivían una vida llena de dicha y armonía.
La madre de Śrīla Gurudeva, Lakṣmī-devī, era una matriarca imponente que mantenía el clan con su devoción.  Entre sus varias actividades religiosas ella adoraba el kīrtana y solía irradiar de felicidad cuando se dedicaba a cantar.  Ella le enseñó a Gurudeva desde su temprana edad el proceso de cómo cantar.  Así a través de su inspiración hizo florecer en el corazón de Él un talento natural e inclinación por el kīrtana.
El padre de Śrīla Gurudeva era conocido como un erudito, y por otro lado como un gran luchador y experto deportista.  Su conocimiento de las escrituras fue heredado de su padre, Dhyānacandra y su fuerza física de su tío, Gorakanātha.
Los Tiwārīs poseían cerca de cien acres de tierras para el cultivo. Estas producían una cosecha abundante, incluyendo vegetales, frutas, arroz, cebada, trigo, dal y condimentos tales como la mostaza.
El padre de Gurudeva permanecía ocupado todo el día, trabajando en los campos, trillando los granos y haciéndose cargo de los quehaceres del hogar.  Por la tarde él se dedicaba a presidir las funciones espirituales de la casa.
Paṇḍita Tiwārī tenía un estilo de vida tan activo que bebía siete litros de leche diarios para mantener su fuerza y energía.  Gurudeva adquirió la tenacidad y ética de trabajo duro de su padre, ayudándolo en los campos, cargando las cosechas y plantando árboles tales como el jamun, la jaca y el bambú.
Gorakanātha era famoso en todo Bihar como un luchador invencible.  Él era tan poderoso que podía intervenir en medio de una pelea violenta de toros, subyugar a cualquiera de ellos y tenderlo en el suelo. Gorakanātha trabajaba la tierra y se dedicaba al cuidado y mantenimiento de las vacas, los caballos y los búfalos.
A dos kilómetros de Tiwārīpura se encuentra el poblado de Kulhadiya, hogar de las manadas de búfalos.  Los Tiwārīs tenían una buena relación con los Yādavas de Kulhadiya y Gorakanātha iba ahí ocasionalmente.  En Kulhadiya había un búfalo salvaje que tenía la fama de ser una bestia anormalmente grande y agresiva.  Gorakanātha decidió que este búfalo sería un buen semental para tener búfalos fuertes así que fue a Kulhadiya con una búfala para que se reprodujeran.
Cuando los pobladores oyeron sobre sus intenciones, ellos le advirtieron muy consternados:
-“No, No, Sr. Tiwārījī por favor no lo intente.  Usted está por cometer un trágico error.  Ese búfalo es una bestia feroz.  Si se pone rabioso, no permitirá que nadie que se le acerque o escape con vida.  Es más una vez que obtenga a la búfalo hembra, nunca la dejará ir”.  -“No se preocupen”, rió Gorakanātha. “Sólo siéntense tranquilos y observen”.
Gorakanātha dejó a la búfala en un pastizal cercano al búfalo salvaje sin ningún incidente y luego de unas cuantas horas regresó para recogerla.  Cuando el volvió, los aldeanos le suplicaron:
-“Usted no entiende, Sr. Tiwārījī, si intenta separarlos, el búfalo lo matará”.
Sin prestar atención a las palabras de los aldeanos afligidos, Gorakanātha avanzó hacia el campo con grandes zancadas sintiéndose muy seguro de sí mismo.  Mientras avanzaba, la multitud se reunía al filo del campo para presenciar el incidente manteniendo una distancia segura.  El búfalo salvaje lo notó desde la distancia y comenzó a resoplar y retumbar sus pezuñas.  Mientras tanto Gorakanātha continuaba caminando hacia él sin ninguna vacilación.  La bestia rugió y empezó a arremeterse ferozmente en la dirección de Gorakanātha con la cabeza inclinada.  Mientras más se acercaba, la bestia balanceaba su cabeza hacia arriba para cornear a Gorakanātha, pero Gorakanātha agarró sus cuernos y con un rugido y poderoso empujón, forzó lentamente a la bestia a bajar su cabeza al suelo, oprimiendo su hocico contra la tierra.  El búfalo intentó embestir a Gorakanātha una y otra vez, pero permaneció impotente frente a la fuerza superior de su oponente. Finalmente, Gorakanātha soltó al búfalo y golpeó su cabeza con una barra de fierro que guardaba bajo su cinturón.  El búfalo, sintiéndose completamente derrotado por primera vez, se dió la vuelta y cabizbajo se alejó sin mirar hacia atrás.  Cuando Gorakanātha regresó a su casa, relató a la familia orgullosamente sobre su gran hazaña.  Él tenía un cariño especial con su joven sobrino-nieto, Śrīman Nārāyaṇa por lo que consecuentemente le dijo con afecto:
-“Tú debes intentar volverte tan fuerte como yo.  Si lo consigues nadie en este mundo será capaz de desafiarte”.
Gurudeva en una manera dulce le respondió a su tío abuelo:
-“Los leones y los elefantes son animales muy poderosos. Ellos controlan a todos los demás animales.  Sin embargo será que este tipo de poder complace a Bhagāvan? Más poderosa es aquella persona que está desapegada y que controla todos sus sentidos, ocupando su cuerpo y mente en el servicio de Bhagāvan  Mediante el poder físico, uno generalmente se vuelve arrogante y apegado a su cuerpo.  Rāvaṇa incluso poseía vasto poder, pero Rāma lo destruyó.  Si uno se vuelve poderoso en torno a su devoción por Bhagāvan, entonces será recordado por siempre”.


Al escuchar estas palabras de Gurudeva, los miembros de su familia se dieron cuenta que esto era una clara indicación de que el definitivamente se convertiría en un sādhu y abandonaria el hogar. Gorakanātha se apegó aún más a su sobrino-nieto y su inclinación al servicio a Bhagāvan incrementó.  Es más, varios años después el solía ir donde Śrīla Gurudeva para buscar su consejo acerca de como hacer avance en su vida espiritual.
La mayoría de los habitantes de Tiwārīpura son instruidos y eruditos en las escrituras védicas. Ellos viven un tipo de vida simple y puro y se abstienen de consumir alimentos impuros tales como la carne, el pescado, los huevos, las cebollas, los ajos y los intoxicantes.  Ellos practican actividades devocionales tales como escuchar y cantar los nombres y las glorias de Dios, con un sentido más allá de seguir la simple tradición familiar.
Un día, después del octavo cumpleaños de Gurudeva, él le preguntó a su padre:
-“Papa, cada mañana te levantas temprano y sirves a las Deidades.  Todos los vecinos vienen y te traen varios regalos para el servicio, y después das clases de hari-kathā.  Quisiera que por favor me expliques: ¿Qué te motiva a actuar de esta manera?; ¿Por qué vienen todos los aldeanos y piden tus bendiciones?; ¿Cúal es el objetivo de todas estas actividades?”.
-“Mi niño”, respondió Paṇḍitajī. “Si se adora a Bhagāvan, la gente recibirá bendiciones y será exitosa en sus varios oficios.
Los granjeros tendrán abundante cosecha de granos, frutas y vegetales.  La gente prosperará en sus trabajos y los miembros de sus familias se mantendrán sanos y libres de molestias”.
-“¿Pero cómo es que esto beneficia al alma?” preguntó Gurudeva.
 “Escucha hijo mío” dijo Paṇḍitajī:
-“Este mundo está lleno de problemas y conflictos.  La gente mantiene la esperanza de que por adorar a Dios podrán mantenerse felices y saludables.  Ellos siguen el dharma para obtener una prosperidad material, satisfacer sus deseos materiales y en última instancia para liberarse del ciclo del nacimiento y la muerte”.
 -“Si la gente adora a Bhagāvan para satisfacer sus propios deseos”, afirmó Gurudeva.  “¿Pareceria ser que intentan convertirlo a Él en su sirviente. Ellos Lo adoran con la intención de que Él les provea de alimentos y refugio para sus familias. Al mismo tiempo lo hacen para recibir el elogio de la sociedad y asi incrementar su prestigio. Entonces, ¿para el placer de quién lo están adorando?”.
-“Esta es un pregunta complicada”, respondió Paṇḍitajī.  “Cuando seas mayor entenderás.  No te preocupes por estos temas ahora”.
 “Padre”, dijo Gurudeva: “He escuchado tus lecturas sobre el Rāmāyaṇa, el Bhagavad-gītā y el Bhāgavatam.  En tus disertaciones explicas que todos hemos nacido de acuerdo a nuestro karma previo.  Luego continúas señalando que el verdadero deber de una persona es servir a Bhagāvan y que solo mediante este servicio es que uno puede sentirse completamente satisfecho.  ¿Es este consejo para el cuerpo o para el alma? ¿Cómo podemos relacionarnos con Bhagāvan y dejar así esta ilusoria vida material?”.
 -“Puedes preguntarle esto al guru de la familia cuando venga, ahora ve a jugar” asintió su padre.
El guru de la familia, Paṇḍita Miśra, era un guru casado muy famoso y renombrado.  Tenía una voz tan hermosa que cuando recitaba el Śrīmad-Bhāgavatam, muchos se reunían para escuchar sus melodiosas recitaciones y sus sabias explicaciones.
Un par de días luego de su llegada, Paṇḍita Bāleśvaranātha le ofreció sus respetos y le dijo:-    “Mi hijo Nārāyaṇa ha estado esperando por su llegada.   l es muy inquisitivo y le gusta argumentar.  Su curiosidad no tiene límites”.  -“Estudiemos su carta natal”, dijo Paṇḍita Miśra.
Después de examinar el horóscopo de Gurudeva, Paṇḍita Miśra concluyó:
“Su hijo es un niño serio.  Tiene una devoción eminente y no tendrá inclinaciones hacia la vida material.  Similarmente quien quiera que tome su asociación se volverá desapegado y renunciante.  Él siempre servirá a Bhagāvan y a Sus devotos y cambiará la naturaleza mundana de quien sea que se le acerque.  El apego por la vida material de esas personas disminuirá y se verán inclinadas hacia el servicio a Dios con una devoción pura”. Tras escuchar estas noticias, la familia Tiwārī estaba complacida pero al mismo tiempo se encontraba preocupada.  Aunque estaban complacidos de que Śrīman Nārāyaṇa era un gran devoto, ellos deseaban que él fuera un hombre de familia responsable, que mantuviera el hogar.
Con la esperanza de evitar su renunciación futura, ellos donaron más de lo normal para la caridad y propiciaron al Señor con mantras védicos, mientras oraban para que el muchacho tuviera un cambio de corazón.  Sin embargo, cuando sus esfuerzos no parecieron efectivos, prepararon una ceremonia védica de paz o śānti-yajña, para cambiar la naturaleza de su hijo.
Muchos brāhmaṇas distinguidos, vaiṣṇavas y sādhus fueron invitados para asistir a la ceremonia de fuego.  Entre los invitados había un brāhmaṇa vaiṣṇava renunciante y culto de Vārāṇasī, quien estaba visitando los lugares sagrados de Tiwārīpura y sus alrededores.  Cuando todos los invitados llegaron, Śrīman Dhyānacandra y Paṇḍita Bāleśvaranātha lavaron sus pies y se aseguraron de que estuvieran acomodados confortablemente. Gurudeva sirvió respetuosamente a los sādhus ofreciéndoles alimentos, lavando sus ropas y masajeando sus pies.
Cuando las preparaciones para la  ceremonia estaban listas, Paṇḍitajī le pidió a su hijo: -“Nārāyaṇa por favor ven a sentarte y ofrece oblaciones de Ghee con granos al fuego”.-“Padre, primero quisiera formular algunas preguntas a los brāhmaṇas y vaiṣṇavas” respondió Gurudeva.  “Si me siento satisfecho con sus respuestas, me sentaré y tomaré parte de este yajña”.
Entonces Él se aproximó a la asamblea y se postró ante ellos con humildad y dijo:
-“Ofrezco mis reverencias a todos los respetados brāhmaṇas y sādhus presentes.  Por favor otórguenme sus bendiciones”.
Los invitados pensaron:” Ellos dicen que es un muchacho raro y serio, pero más bien parece dulce y humilde”.
“Si están complacidos conmigo”, dijo Gurudeva.  “Entonces tengo una pequeña petición”.
-“Sí, pídenos lo que desees”, respondieron los distinguidos invitados.
“Por favor tengan la bondad de responder a mis preguntas:  ¿Cuál es la meta última de la vida?; ¿Con qué propósito realizamos tantas actividades religiosas?  Estoy ansioso por escuchar la verdad y no quiero ser engañado con consejos mundanos”.
El vaiṣṇava erudito de Vārāṇasī dijo: “Responderé a tus preguntas”.
Śrīla Gurudeva continuó:-“¿Si un hombre sirve a sus familiares durante su vida entera podrá alcanzar la liberación de la existencia material?; ¿Será que logre disipar el fuego de la atracción mundana, de la ilusión y pueda realizar la naturaleza de su alma y de Dios?; ¿Con qué propósito sigue la gente el dharma y la adoración a Bhagavān?”.
La asamblea permaneció en silencio esperando la respuesta. 
El vaiṣṇava contestó:-“Ahora hablaré de la verdad sin tapujos.  No debes entrar en una relación de negocios con Bhagāvan.  La mayoría de la gente adora a Dios ofreciéndole alimentos, ropa, riqueza y otros objetos materiales; esperando que Él los recompense con los frutos de sus acciones.  Si Bhagāvan no les provee con beneficios materiales, entonces ellos abandonan su adoración”.  “Los trabajadores fruitivos, apegados a la vida kármica, tienen este tipo de mentalidad de negociante para con Dios.  Ellos adoran a la gente mundana y a los semidioses para su prosperidad material, sin considerar el bienestar de sus almas.  Externamente ellos aparentan adorar al Señor Nārāyaṇa junto a Su potencia espiritual, Śrī Lakṣmī-devī, la morada de toda opulencia.  Sin embargo, en realidad no desean servir a Śrī Lakṣmī-devī, ellos lo que intentan es robar a Lakṣmī-devī del Señor Nārāyaṇa y utilizar Su opulencia para promover su gratificación sensorial”.
Gurudeva sonrió: “Sí. Usted definitivamente está explicando la verdad, pero ¿Cómo puedo realizar la naturaleza eterna de mi alma en relación con Bhagāvan?; ¿Cómo puedo alcanzar Su servicio?”. “Él misericordiosamente nos proporciona este cuerpo humano, como un medio para liberarnos del cautiverio material”.  Sin embargo “¿Cómo puedo hacer que mi vida sea exitosa y alcanzar la realización de Dios?”. 
-“Estoy complacido por tu deseo de conocer la Verdad”, dijo el vaiṣṇava. “Las relaciones en este mundo son pasajeras.  Los miembros de la familia viven juntos, tal como los viajeros que se alojan en un hostal.  Todos somos refugiados lejos de nuestro verdadero hogar y estamos acá por nuestro deseo de vivir apartados de Bhagāvan.  La meta más elevada de la vida es desarrollar una relación eterna y amorosa con Bhagāvan. Esto es posible a través de sādhana (práctica espiritual seria), bajo la guía de un devoto puro.  Cuando el devoto puro ve nuestro esfuerzo sincero y nos otorgue su misericordia, todos los apegos de este mundo serán disipados y el amor por Dios se despertará en nuestro corazón”.
-Sí, esta es la Verdad!”, concordó Gurudeva.
Después de contestar las audaces e inteligentes preguntas de Gurudeva, el sādhu vaiṣṇava se aproximó a Paṇḍita Bāleśvaranātha y le dijo:- “He contemplado la naturaleza de su hijo.  Él no es un niño ordinario con un futuro corriente.  Él no permanecerá en esta casa, más bien, el mundo se convertirá en su hogar.  Él salvará a muchas almas perdidas.  Les hará entender cuál es su naturaleza eterna y las conectará con Dios”.
Al escuchar esto, Paṇḍitajī se tornó eufórico y abatido simultáneamente e inquirió del sadhu. “¿Debemos continuar con el yajña?”. 
“Sí, este respondió “ Se debe continuar para el placer del Señor Viṣṇu.  Él es el disfrutador de todas las actividades religiosas”.
Gurudeva se sentó y participó del yajña junto con su padre y su abuelo, ofreciendo oblaciones de granos, mientras los sacerdotes vertían Ghee en las llamas del fuego sagrado.  Cuando el sacrificio había sido completado Paṇḍitajī y Śrīman Dhyāncandra distribuyeron caridad a todos los invitados y los alimentaron con mahā-prasāda.
El vaiṣṇava de Vārāṇasī estaba impresionado con el carácter de Śrīman Nārāyaṇa y antes de partir, escogió los versos prominentes del Rāmāyaṇa, Gītā y Bhāgavatam que describen como desarrollar nuestra relación con Dios y se los dio a Śrīman Nārāyaṇa para que se los memorizara.  Ellos se sentaron juntos y continuaron conversando acerca de temas espirituales.
-“Si uno está involucrado en la vida familiar” preguntó Gurudeva: “¿Es posible desapegarse de este mundo material y desarrollar una relación con Bhagāvan?”.
El Vaisnava respondió:- Es muy raro. Aquellos que están en la vida familiar, están apegados al disfrute sensorial.  Su asociación similarmente genera apego en nuestro corazón.  Por otro lado, si uno se asocia con devotos que son renunciantes, entonces uno puede alcanzar la auto-realización”.
Te narraré una historia védica que demuestra esto acotó el santo:
“Había una vez un niño joven llamado Nārada, que vivía en el bosque con su madre. Durante los meses del monzón en cāturmāsya (una temporada de cuatro meses en los cuales se observan votos estrictos), muchos santos vinieron a quedarse en ese lugar para meditar y realizar austeridades.  Durante este tiempo, Nārada y su madre sirvieron a los sabios recolectando madera para sus yajñas, recogiendo flores para su adoración y dándoles de comer por las noches.  Los santos realizaban ceremonias de fuego, cantaban hari-kīrtana, conversaban sobre temas espirituales y meditaban en el Señor Supremo.  El corazón de Nārada era simple y puro por lo que los sabios decidieron permitirle honrar sus remanentes de alimento y de esta manera otorgarle su misericordia.  Al final de los cuatro meses, los sādhus se prepararon para dejar la ermita.  Al ver que se marchaban, Nārada irrumpió en lágrimas: Por su excelsa asociación, he olvidado de dónde soy y quién soy.  Al estar en su compañía he podido permanecer completamente absorto en el servicio a Bhagāvan.  Ahora tengo miedo de que en cuanto partan mi madre me ocupe nuevamente en actividades materiales y así pierda mi valiosa oportunidad para el servicio devocional.  Temo perder gradualmente el deseo de cantar los santos nombres de Dios. Por favor ayúdenme.  Al escuchar la súplica de Śrī Nārada los sabios le dieron un mantra para preparación.  El trataba de cantar el mantra una absorción profunda. Sin embargo, de rato a rato, su madre lo llamaba para comer, para descansar o para que la ayudara con las tareas del hogar y así él perdía su concentración.  Al ver su anhelo por la vida espiritual, su madre se inquietaba pensando: “Pronto él se escapará y me abandonara”.
Nārada le oraba a Dios: “¿Cuándo estaré libre de los apegos ilusorios?“ Un tiempo después, una serpiente vino y mordió a su madre.  Nārada la observó dejar su cuerpo y así entendió que todos los cuerpos están destinados a morir, pero que el alma es eterna  Él partió sin lamentarse y empezó su peregrinaje por los lugares sagrados de todo el mundo.  Cantaba el mantra otorgado por los sabios con profunda absorción, siempre orándole a Dios.
“Un día, Nārada tuvo la visión de Dios en el cielo.  El Señor le decía: “Cantar mi mantra en silencio no es suficiente para satisfacerme.  Debes cantar Mis nombres en voz alta a través de todo el mundo. Si Me adoras sin cesar, mientras iluminas a otros, entonces entenderé que tienes amor por Mí y que deseas Mí compañía”. “La visión desapareció después de que Nārada escuchó estas palabras y él lloró debido a su anhelo por ver nuevamente al Señor.  Cumpliendo con la instrucción de Bhagavān, Nārada viajó alrededor de todo el mundo, cantando los nombres de Dios y aconsejando a aquellos con los que se encontraba a que Lo adoraran.  Con el tiempo, se volvió reconocido como un gran muni (sabio) y devoto puro”. “En uno de sus viajes él se encontró con un rey y le imploró: “Por favor cante los santos nombres de Dios”.  El rey dijo: “Yo tengo tantas responsabilidades que no tengo tiempo para adorar a Dios.  Debo cuidar a los ciudadanos de mi país.  Si usted remueve todas mis responsabilidades, entonces cantaré.  ¿Dónde está su sentido del deber?  Usted le dice a otros que adoren y que abandonen sus obligaciones, pero ¿Quién mantendrá la sociedad si todos obedecen su consejo?”.  “Nārada muni respondió: “Sus responsabilidades materiales únicamente lo atarán más a este mundo y causarán que se olvide del verdadero propósito de la vida.  Por otro lado, si usted acepta la responsabilidad de servir a Bhagavān y a Sus devotos, Él le otorgará Su misericordia.  Por Su gracia usted será bienaventurado, junto a aquellos que entren en contacto con usted.  La mayoría de la gente se identifica con los deberes temporales que no tienen nada que ver con sus almas. No obstante, “Oh! respetado rey, este mundo es un lugar para enseñarnos como amar y servir a Dios.  Esta es la naturaleza y el verdadero deber de todas las almas”.
 “Por la asociación de Nārada muni, la mentalidad del rey cambió y empezó a practicar sādhana y bhajana (práctica devocional). El rey y sus ciudadanos entonces sintieron satisfacción en sus corazones por adorar sinceramente a Dios con fe. Este es el resultado de la compañía de los santos. Únicamente por servir a Bhagavān sin intensiones egoístas es que uno puede sentirse complacido y cumplir con el propósito de la vida humana”.

sa vai puṁsāṁ paro dharmo
yato bhaktir adhokṣaje
ahaituky apratihatā
yayātmā suprasīdati
Śrīmad-Bhāgavatam 1.2.6
“El dharma más elevado de la vida humana es la devoción por el Señor transcendental. Esta devoción debe ser consistente, ininterrumpida y desprovista de cualquier deseo egoísta. Por la práctica del bhakti uno experimenta satisfacción y percibe la bienaventurada forma de Kṛṣṇa”.

Śrīla Gurudeva consideró este consejo por un tiempo y después preguntó:
-“¿Cómo puedo seguir apropiadamente cāturmāsya?”. 
El sādhu vaiṣṇava estaba complacido con la sinceridad del joven Śrīman Nārāyaṇa y le describió el proceso de cāturmāsya.  “Lo más importante es siempre recordar a Dios y nunca olvidarlo”, él dijo: “Todas las demás instrucciones de las escrituras están subordinadas a este axioma y solo están presentes para ayudarnos a pensar contantemente en Dios”.
smartavyaḥ satataṁ viṣṇur
vismartavyo na jātucit
sarve vidhi-niṣedhāḥ syur
etayor eva kiṅkarāḥ
Padma-Purāṇa
“Viṣṇu debe ser recordado siempre y no debe ser olvidado en ningún momento.  Todas las reglas y prohibiciones mencionadas en las escrituras están subordinadas a estos dos principios”.

El sādhu Vaiṣṇava continuó:
-“La mente y los sentidos son más inquietos de lo habitual durante la estación de lluvias y ciertos alimentos los agitan y hacen que sea difícil recordar a Dios.  Muchas entidades vivientes en formas sutiles caen y vienen a la tierra a través de las gotas de lluvia para obtener nuevos cuerpos en el ciclo del karma.  Entidades apasionadas encarnan en ciertos alimentos que crecen en ese momento y luego  entran al cuerpo y agitan la mente.  Los vaiṣṇavas evitan tales alimentos durante cāturmāsya.  Durante el primer mes los vaiṣṇavas se abstienen de hojas verdes; el segundo mes, yogurt; el tercer mes, leche; y finalmente el cuarto mes; sésamo y mostaza.  Durante los cuatro meses, ellos evitan alimentos que incrementan la pasión, tales como el tomate y aquellos que poseen mucha proteína como el urad-dahl”.
Gurudeva tomó el consejo del vaiṣṇava en su corazón y lo despidió cariñosamente antes de que partiera. Estrictamente observó cāturmāsya durante su juventud. Incluso para poder dedicar mucho de su tiempo en las prácticas espirituales el terminaba inteligente y rápidamente sus tareas de la escuela y sus deberes.




Fuente: Sri Guru Darshan
Traducción al español: Manjulali dasi
Edición y corrección: Hare Krishna das, Anupam das,  Hari-ras das

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