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3 dic. 2013

Bienquerientes de los caídos (Por Srila BV Trivikram Gosvami Maharaja)





Bienquerientes de los caídos


Por, Sri Srimad Bhaktivedanta Trivikram Gosvami Maharaja


[Hoy celebramos el glorioso tirobhava-tithi de Srila Bhaktivedanta Trivikram Gosvami Maharaja, hermano espiritual e íntimo amigo de nuestro Srila Gurudeva, Srila Bhaktivedanta Narayan Gosvami Maharaja. En su honor ofrecemos esta maravillosa clase de Su Divina Gracia, que nos ilumina en los principios de la devoción pura.]



Un día, el excepcionalmente amable y compasivo Sri Narada Gosvami estaba caminando a través del bosque camino a Prayag; planeaba bañarse allí, en la confluencia de los tres ríos sagrados—Ganga, Yamuna y Sarasvati. Durante el camino pudo ver un venado que yacía en el suelo del bosque retorciéndose en agonía, pues había sido herido por una flecha y sus patas estaban rotas. Este espectáculo golpeó fuertemente el corazón de Narada con intensas punzadas de dolor.


No muy lejos de donde había visto tirado al venado, encontró un jabalí salvaje que estaba echado retorciéndose en suelo de la misma manera. El jabalí también había estado convulsionándose del dolor, igualmente atravesado por una flecha y con las patas rotas. Todo esto perturbó terriblemente a Narada. Un poco más adelante, encontró un conejo en la misma condición. Su corazón, envuelto con el dolor de aquellas entidades vivientes, se inquietó extremadamente.


Al seguir su camino, divisó al hombre responsable de aquellas crueldades. Detrás de un árbol se encontraba un cazador de tez oscura, sus ojos eran rojos y su figura era temible y salvaje; lucía como el señor de la muerte. Tenía ya lista la flecha en su arco y apuntaba a su próxima presa. Completamente incapaz de permanecer apático, Narada abandonó el camino que lo levaba a la confluencia de los tres ríos sagrados y se internó en el bosque yendo hacia el cazador. La presa del cazador, una pareja de venados, se asustaron al ver a Narada y huyeron.


El cazador comenzó a hervir de furia, quiso gritarle obscenidades a Sri Narada Gosvami, pero por la poderosa influencia del más grande de los sabios, comprendió que era completamente incapaz de ofenderle, y en lugar de eso, cuando abrió la boca, habló de la siguiente manera: “Oh respetable señor, ¿Qué lo ha obligado a abandonar su camino para venir hacia mí? Aquellos  venados que eran mis presas, han huido al verle”.


 “Hijo mío”, dijo Narada, “Perdí mi camino, y vine aquí a preguntarte cómo volver. Pero también vine a ti esperando que puedas resolver una duda que tengo. A lo largo del camino, vi un venado, un jabalí y otros animales retorciéndose de dolor. Su carne había sido traspasada por flechas y sus patas habían sido aplastadas. ¿Estoy en lo correcto si asumo que ellos también eran tus presas?”


 “Si”, admitió el cazador, “Está en lo correcto. Ellos eran mis presas”.


Narada dijo: “Eres un cazador, y tu ocupación es cazar animales. Pero ¿por qué no terminas rápidamente con la vida de tus presas? ¿Por qué los dejas a medio morir, incapaces de abandonar sus cuerpos? ¿Cuál es el propósito de tales acciones?”


 “Buen hombre, por favor escúcheme”, dijo el cazador. “Mi nombre es Mrigari, y aprendí de mi padre a cazar de esta manera. Hiero a mi presas tan severamente que no puedan huir, y  así, moribundas, mis presas no pueden más que retorcerse en agonía. Ver esto me llena de una especie de felicidad que no puedo experimentar si los mato rápidamente”.


Sri Narada, quien es el más compasivo, escuchó la explicación del cazador y entonces le habló. “Quiero suplicarte algo”, le dijo humildemente, y juntando las palmas de sus manos frente al cazador dijo: “¿Me darás lo que te pido?”


El cazador estaba muy complacido al escuchar esto, y genuinamente surgió en su corazón el deseo de servir a Sri Narada, quien era un santo muy exaltado. Entonces respondió: “Si es lo que necesita, puede llevarse aquel venado u otros animales; o si quiere una piel de venado o de tigre, venga a mi casa, le daré lo que usted quiera”.



Mérito espiritual


Si contemplamos la inmensa bendición que aquel cazador estaba por recibir, gracias a algún mérito espiritual (sukrti) desconocido, quedaremos perplejos por su buena fortuna. Seguramente en una vida anterior debió haber servido a un devoto del Señor o quizás al Señor Mismo, sin siquiera saberlo. Como resultado de esto, un día, conversó con un devoto tan exaltado del Señor como Sri Narada Gosvami. Además, se había sentido genuinamente inclinado a servirle. Y por todo esto, estaba a punto de obtener la más elevada fortuna.

Está escrito en las escrituras:


bhaktis tu bhagavad-bhakta

sangena parijayate

sat-sangah prapyate pumbhih

sukrtair-purva-sancitaih


Brhat-naradiya Purana (4.33)



“El bhakti se manifiesta por la asociación de los devotos puros de Bhagavan (sadhu-sanga). Tal sadhu-sanga es obtenido gracias a la influencia de méritos espirituales (sukrti) acumulados previamente”.


Sri Narada Gosvami personalmente aceptó el destino de este cazador como su propia responsabilidad, ya que el cazador había acumulado algún mérito espiritual. “No quiero el venado, ni su piel, ni nada más”, explicó Narada. “Solamente quiero que de ahora en adelante, no dejes a ningún animal moribundo. En vez de eso, mátalos rápidamente, entonces ellos podrán abandonar su cuerpo inmediatamente”.


Cuando el cazador escuchó esto, dijo, “Usted me pide esto pero no comprendo cuál será su ganancia; y ¿por qué no me permite dejar a los animales a medio morir? Por favor explíqueme, ¿qué hay de malo en dejarlos así?”


Sri Narada respondió: “Al dejar a las criaturas moribundas, les estás causando mucho más dolor que si los mataras rápidamente. Al causar sufrimiento a otra entidad viviente estás garantizando que como consecuencia, tú tendrás que experimentar el mismo sufrimiento. Por consiguiente, causar dolor a otros es equivalente a gestionar el mismo sufrimiento que ellos experimentan, para ti mismo. Sólo date cuenta, por tu incapacidad para entender las leyes de la vida, todas las criaturas que has matado deberán matarte, nacimiento tras nacimiento, con el mismo propósito.


En los Vedas se ha dicho: “ma himsyat sarvani bhutani—Ninguna entidad viviente deberá sufrir”. Y Manu, el padre de la humanidad, ha hecho afirmaciones similares: “mam sa khadati amutra yasya mamsam-ihadmyaham, A quien quiera que me coma, yo deberé después matarlo y tomar su carne”.


El cazador había sido una persona despiadada y extremadamente feroz toda su vida, pero ahora, profundamente afectado por su encuentro con tan exaltado devoto de Bhagavan, había desarrollado en su corazón la fe en la ineludible realidad de las temibles consecuencias de sus pecados. Así, comenzó a rememorar vívidamente todas las malas acciones que había cometido a lo largo de su vida y por lo tanto los inevitables y tortuosos castigos que estaba predestinado a sufrir, y comenzó a sumergirse en una intensa ansiedad. Lamentándose dijo: “Desde mi infancia he matado entidades vivientes. Seguramente las reacciones a los pecados que he cometido son interminables. ¿Hay alguna manera de salvarme?


Ahora, yo me rindo a sus sagrados pies. Por favor sálveme de las reacciones de mis incontables pecados.


Cuando Sri Narada Rishi escuchó la fervorosa oración del cazador que rogaba ser liberado de su terrible destino, le dijo: “Si haces lo que te digo, y mantienes tu fe en mí, podrás ser liberado de las reacciones de todos tus pecados”.


 “Haré lo que usted me diga, cualquier cosa”, respondió el cazador.


Los siguientes puntos deben tomarse en cuenta:


 Antes que nada, los méritos piadosos espirituales (sukrti) son esenciales. Es imposible encontrarse con personalidades santas (devotos del Señor) sin estos méritos, que fueron adquiridos a sabiendas o sin saber. Como resultado de los méritos espirituales adquiridos anteriormente por el cazador, Sri Narada Rishi vino a él, pero su fe en Narada no se despertó simplemente por verlo. De hecho, al comienzo él quería insultar a Narada con un lenguaje soez, y no fue hasta que hablaron que el cazador desarrolló fe en él. Por consiguiente, a pesar de que se declara adau sraddha: al comienzo está la fe; de hecho esto implica: adau sukrti: al comienzo debe haber sukrti. Sólo aquel que tiene méritos espirituales puede alcanzar esta fe (sraddha). Más adelante, se obtiene la compañía de los sadhus (santos), y junto con eso nace la inclinación a seguir sus instrucciones.



La riqueza es un obstáculo para el bienestar eterno


En segundo lugar, a través de las declaraciones de las escrituras o a través de sus propias palabras, lossadhus cortan nuestros apegos a todo aquello que es mundano e ilusorio. Entonces, con el objetivo de rescatar al cazador de la vida sensualista, Sri Narada le ordenó romper su arco, que había sido la raíz de sus actividades fútiles (anarthas), así como el instrumento más importante para su manutención. Para un alma enredada en las garras de los anarthas, la riqueza hace mucho más daño que tener un nacimiento elevado, ser erudito, o tener una gran belleza física.


Sri Narada dijo una vez:



na hy anyo jusato josyan

buddhi-bhramso rajo-gunah

sri-madad abhijatyadir

yatra stri dyutam asavah


Srimad-Bhagavatam (10.10.8)


“De entre todos los atractivos del disfrute material, el atractivo de las riquezas es tan grande que confunde la inteligencia más que el hecho de tener hermosos rasgos corporales, haber nacido en una familia aristocrática, o poseer una amplia cultura. Cuando una persona sin educación se envanece de sus riquezas, el resultado es que las emplea en disfrutar del vino, las mujeres y los juegos de azar”.


Bhagavan Sri Krsna dijo:




yasyaham anugrhnami

harisye tad-dhanam sanaih

tato ’dhanam tyajanty asya

svajana duhkha-duhkhitam

 Srimad-Bhagavatam (10.88.8)


“Cuando yo deseo hacerle a alguien un favor especial, lentamente lo despojo de su riqueza. Eventualmente, sus parientes y amigos lo abandonan por haber sido afectado por la pobreza. Y de esta forma sufre una calamidad después de otra”.


Sri Sankaracharya también ha explicado que la riqueza es un obstáculo para el bienestar eterno:



yavad-vitoparjan-asaktah

tavan-nija-parivaro-raktah

pasca-jivati jarjara-dehe

varta ko ’pi na prcchati gehe



“Siempre que un hombre se dedique a producir dinero, será amado por su familia. Pero más adelante, en cuanto su cuerpo comienza a menguar con la edad y ya no es capaz de seguir trabajando, todos en su casa dejan de hablarle y de ofrecerle cuidados”.


El cantar los santos nombres de Sri Bhagavan  es el camino espiritual más beneficioso que la humanidad puede seguir, pero la embriaguez de la riqueza es un enorme obstáculo en el camino. Por consiguiente, Sri Kunti-devi dice:



janmaisvarya-sruta-sribhir

edhamana-madah puman

naivarhaty-abhidhatum vai

tvam akincana-gocaram


Srimad-Bhagavatam (1.8.26)


“Tú eres fácilmente alcanzado por aquellos que están cansados de esta realidad mundana. Por otro lado, nadie que este embriagado por los cuatro privilegios de un nacimiento prestigioso, riqueza y lujos, erudición y belleza física, puede aproximarse a Ti con verdadera sinceridad”.


Por todo esto, Sri Narada Gosvami ordenó al cazador que rompiera su propio arco, terminando así con su pecaminosa forma de ganarse la vida y animándolo a volverse mendicante. Ese era el único camino en que el cazador sería capaz de experimentar la bondad del Señor y de comprender su propia insignificancia.


Mientras que alguien permanezca atado a lo prohibido, a las actividades pecaminosas que son conducidas por la pasión y la ignorancia, su consciencia jamás despertará a la realidad de los sadhus, las escrituras y el Señor:



yavat papaistu malinam hrdayam tavad-eva hi

na sastre satya-buddhih syat sad-buddhih sad-guro tatha


“Mientras el corazón esté contaminado por el pecado; la inteligencia no puede tener fe en las escrituras y en sad-guru como algo real”.


En cuanto a obtener el beneficio spiritual eterno (paramartha), la pobreza es, de hecho, favorable. La prosperidad mundana y el sensualismo nunca son favorables para la vida de una persona que practica elbhakti. Y nunca será suficiente fingir que se tiene realización espiritual y se ha alcanzado la perfección; uno debe elevarse genuinamente a la plataforma de la realización espiritual. La riqueza material y otras tentaciones nunca pueden engañar o embriagar a un sidda-purusa, o un alma perfecta, pero sí uno no ha alcanzado la perfección e intenta imitar el comportamiento de una personalidad auto realizada, sólo causará su propia ruina.

naitat samacarej jatu

manasapi hy anisvarah

vinasyaty acaran maudhyad

yatharudro ’bdhi-jam visam



Srimad-Bhagavatam (10.33.30)


“Si una persona ordinaria e insensata imita el comportamiento de un poderoso maestro o de Dios, sólo obtendrá su propia ruina, tal como si alguien que no sea Siva bebiera un océano de veneno”.


Hemos escuchado que cuando alguien está aún en las primeras etapas del canto, constantemente comete ofensas a los santos nombres del Señor. Como resultado de dichas ofensas, esta persona obtiene una profusa riqueza material además de fama y abundantes oportunidades de disfrute sensual, puede que tal persona incluso considere que la riqueza y el reconocimiento son signos de la gracia del Señor hacia él. Si no logra comprender que esta opulencia es el resultado de sus ofensas y que de hecho es un obstáculo en el camino del bhakti, y si no es cauteloso, entonces las posibilidades de volverse trinad api sunicena, es decir, más humilde que una brizna de hierba, son muy bajas y bastante débiles. De esta forma, surgen los impedimentos para cantar el santo nombre de forma pura (suddha-nama).


En realidad, no hay riquezas ni lujos que puedan engañar a un alma autorrealizada, ni puede ser embriagada por la vanidad. Únicamente aquellos quienes aún son presa de los anarthas deben temer a este tipo de cosas. Es supremamente auspicioso para los sadhakas afectados por los impulsos sensuales, encontrarse en la pobreza y desprovistos de posesiones. Por ende, el abandono de toda riqueza y opulencia a favor de una pobreza voluntaria es muy propicio para los devotos.


Hemos escuchado en los relatos de la vida de Sri Narada Rishi cómo el más amable, guru universal, ha rociado su misericordia sobre los dos hijos de Kuvera. Ha demostrado que una vez erradicada la vanidad de la riqueza, una persona alcanza la elegibilidad para el bhakti. En la historia de la vida de Narada Rishi, encontramos que nunca ha aceptado discípulos ricos o famosos por codicia de sus riquezas y opulencias.


La verdad de las palabras “ye yata patita hayatava daya tata taya, entre más caído esté alguien, más misericordia estará disponible para él” existe siempre en sri gurutattva, que es representado por Sri Narada. Gurus como Sri Narada nunca explotan a sus discípulos por su dinero con el pretexto de otorgarles beneficios eternos, como muchos gurus corruptos que son conocidos por eso. Tales defectos, que son muy evidentes en el comportamiento de los gurus falsos, no pueden encontrarse en el carácter de guruscomo Sri Narada. Los Puranas establecen, “guruvo bahavah sisyavittapaharakah, muchos gurus explotan a sus discípulos por sus riquezas”.


Los gurus genuinos están totalmente desprovistos de envidia. Es imposible para ellos sentir envidia por la capacidad de alguien más como guru. Sri Narada y otros gurus genuinos nunca compiten entre sí, no pelean por obtener a los discípulos más educados, honorables o adinerados. Por el contrario, cuando conocen a otro guru, especialmente a uno de un calibre y disposición similar, se vuelve evidente su profunda camaradería.



Rendirse de todo corazón al Guru


Pocos días después, Sri Narada fue a ver a Mrigari, quien se había convertido en un mendicante desposeído, con el objetivo de darle su asociación. De camino a la choza de paja de Mrigari, tuvo el placer de encontrarse con su amigo Parvata Rishi. Rebosante de alegría y pensando beneficio de su discípulo, Narada imploró a Parvata Rishi que le acompañara. Parvata Rishi de manera afectuosa aceptó su invitación y juntos se dirigieron hacia la cabaña del cazador.


Mientras tanto, Mrigari había desarrollado una fe genuina por Sri Narada, su gurudeva, ya que él había visto con sus propios ojos la gloria y potencia divina de Sri Narada. Narada Goswami había sanado en un instante a un venado y a otro par de animales a los que Mrigari había disparado sin llegar a matarlos el día que se conocieron, y los dejó escapar hacia el bosque. Desde entonces, milagrosamente la gente había comenzado a traerle a diario grandes cantidades de comida sin que él lo solicitara.


A causa de este fenómeno divino, Mrigari se inspiró a servir a su gurudeva Sri Narada de forma incondicional y sin pretensiones. Sin que nadie le insistiera, él se rindió de todo su corazón a su guru y alcanzó un estado de dedicación fija a él. Nunca sucumbió en hacer un espectáculo superficial o pretencioso de su afecto por Narada o de sumisión ni de ninguna forma de hipocresía. Por consiguiente él anhelaba la compañía de su sri gurupada-padma, y cada instante se sentía más inquieto por verlo.


Asi, el día que Narada vino a visitarlo con su amigo Parvata Rishi, su corazón rebosaba de un amor tan intenso que en el momento que vio que su sri guru se aproximaba, empezó a correr hacia él, ansioso por caer postrado a sus pies de loto.


Sin embargo,  no pudo correr ya que una multitud de hormigas cubrían el camino. Teniendo mucho cuidado de no matar o lastimar a una sola hormiga, dio pasos cautelosos, y de manera muy gentil, las removió del camino con su ropa. Al terminar, se postró frente a su sri guru.

Cuando Narada vió la extraordinaria amabilidad y pacifismo que había aparecido en aquel que antes había sido un descorazonado y temible cazador, dijo:



ete na hy adbhuta vyadha tavahimsadayo gunah

hari-bhaktau pravrtta ye na te syuh para-tapinah


Skanda Purana


“Oh cazador, no es nada sorprendente que hayas desarrollado este tipo de cualidades, como la no violencia, puesto que aquellos que sinceramente adoptan la devoción a Sri Hari nunca desean infligir dolor a otros”.


El significado de este verso es que una vez que alguien alcanza el bhakti por Sri Hari, el deseo de matar o lastimar a cualquiera, aunque sea una pequeña hormiga o insecto, no permanecerá en su corazón. Por ende, los que buscan obtener bhakti evitan la violencia por completo, incluso en asuntos como su alimentación.


Por la Gracia de Sri Guru


Mrigari invitó respetuosamente a Narada y Parvata Muni a que se sentaran en petates de hierba kusa que dispuso en su jardín. Les lavó los pies y bebió el agua, roció un poco sobre su cabeza y luego empezó a cantar los nombres de Krsna con mucho amor. Mientras cantaba y bailaba frente a su guru, su cuerpo se estremeció, sus vellos se erizaron y comenzó a llorar. Al contemplar la notable transformación del cazador y su amor puro por Dios, Parvata Muni estaba estupefacto por la gloria del poder sobrenatural de Sri Narada de conferir a las entidades vivientes el amor divino por Dios.


Él se dirigió a Narda de la siguiente manera:



aho dhanyo ’si devarse krpaya yasya tat-ksanat

nico ’py utpulako lebhe lubdhako ratim acyute


Skanda Purana


“¡Oh Narada Muni! Eres excelso como el sabio entre los dioses. Por tu gracia, incluso un cazador de nacimiento bajo puede en un instante desarrollar síntomas extáticos como horripilación y apego por el Señor”.


Por lo tanto se observa que el prema-bhakti es alcanzable por el efecto de la asociación santa. La ganancia material, la adoración y la fama no encuentran un lugar, de manera alguna, en el corazón de una persona que tiene esa asociación divina, esto es seguro.


 A pesar de que el guru falso instruye a su discípulo sobre el tema de guru-bhakti, es insoportable para él contemplar hasta qué punto en realidad es que él está calificado para ser un guru. De hecho, no hay nada más doloroso de contemplar para un guru artificial. Por lo tanto, sentimos el máximo aprecio por las siguientes palabras: “ durlabha sadgurur devi sisya-santapa-harakah –  O Parvati-devi, raro es un gurugenuino que realmente puede poner fin al sufrimiento de sus discípulos”.





Traducción Anuradha dasi y Rohininandanan dasa
Edición: Lalita-sakhi dasi y Rohininandan dasa
Fuente: Sri Gaudiya Patrika, Año 44, Número 3
Por el equipo de “Rays of The Harmonist”.
Publicado por primera vez en inglés en la revista  Rays of The Harmonist No. 20, Kartika, 2009


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